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¿Todos son Escogidos por Dios?


JOHN CARLOS SOTIL LUJAN

Dios quiere que seas parte de sus escogidos.

La biblia nos dice, refiriéndose al deseo de Dios, "Pues él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad  (1 Timoteo 2:4).

ES UN ERROR PENSAR QUE DIOS haya escogido a todo el mundo para salvación, pues la Biblia enseña claramente que no todos lo serán cuando Cristo vuelva. Pero para Agustín no era así: Dios no puede elegir a todos, solo a cierto número. Aunque algunos de sus estudiantes insistían: ¿Por qué Dios no puede elegir a todos? ¿No dice la Biblia que Dios quiere que todos se salven? Agustín respondía: Dios quiere repoblar el cielo de la apostasía angelical con seres humanos, y esto tiene un límite.

Agustín, como otros que lo siguieron, tenia razón en varias cosas. Estaba acertado en que Dios es soberano, y que tiene el derecho de elegir a quien quiera. También estaba en lo correcto cuando creía que Dios va a elegir a unos y rechazar a otros. Lo que Agustín pasó por alto en la doctrina de la elección es que Pablo dijo que somos elegidos en Cristo: «Dios nos escogió en él» (Efe. 1: 4). No somos elegidos individualmente, sino en forma corporativa. Es decir, Dios, usando su derecho de soberanía, determinó que elegiría a los que escogieran a Cristo como su Señor y Salvador. Antes de la fundación del mundo, antes que el mal existiera, Dios se anticipó con un plan, que conocemos como el plan de la salvación, que establece que solo serían elegidos para la salvación los que tuvieran fe en Cristo. Los demás, serían rechazados. Este concepto mantiene la soberanía de Dios, pero no elimina la elección humana. Todavía los seres humanos son responsables de lo que elijan.

El apóstol Pablo no enfatiza la elección del hombre, sino la elección de Dios. Cuando se enfatiza lo primero, el hombre recibe el honor; cuando se subraya lo segundo, es Dios quien recibe la honra. Por eso el énfasis de Pablo. Es maravilloso el pensamiento de que Dios nos elige. ¡Qué bendición ser un elegido suyo!

Tomado del Libro de Meditaciones 2010 "El Manto de su Justicia " de Eloy Wade.


Evangelismo

BENDICIONES DE CREER EN JESUCRISTO


1.     Ser salvos.

Hechos 16:30 y 31. “y  sacándoles, les dijo: Señores, ¿Qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.

En este y en otros pasajes de la Biblia como veremos a continuación se nos muestra que el requisito primordial e indispensable para ser salvos es “CREER EN EL SEÑOR JESUCRISTO”.

Marcos 16: 16. “El que creyere y fuera bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado”.

Romanos 10:9. “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”

Romanos 1:16. “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree;…”

       De la expresión “el que creyere” en Marcos 16:16, y “a todo aquel que cree”  en Romanos 1:16, entendemos sin lugar a dudas, indiscutiblemente y en todo el sentido de la palabra, que la invitación a creer en el Señor Jesucristo, es una invitación abierta a todo aquel que se decida firmemente en hacerlo. Es una invitación a toda persona de cualquier condición económica, raza, sexo, modo de pensar, posición social, grado académico, entre otros.

En Hechos 4:12 leemos: “y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Juan 4:42 "Ya no creemos por tu dicho; creemos porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo."

Jesucristo entonces es la figura central del plan de Dios para la Salvación del hombre y al hombre sólo le basta con creer en él para ser salvo. No hay otra manera, no hay otro camino.

2.     Ser llamados Hijos de Dios.

Juan 1:12. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.

Esto implica, que antes de ser hijos de Dios éramos hijos del diablo según Juan 8:44 “vosotros sois de vuestro padre el diablo…” y la única condición para llegar a ser hijos de Dios es recibir a Jesucristo como nuestro salvador, es decir, creer en él, reposar en él toda nuestra confianza y poner nuestras vidas en sus manos, no se es hijo de Dios sin antes haber dado ese paso tan importante.

3.     Tener vida eterna.

Juan 3:15 “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

Juan 3:36 “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”.

1 Juan 5:13 “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”.

Entonces la vida eterna o la condenación dependen únicamente de la posición que tomemos en Jesucristo, el aceptarle nos garantiza la vida eterna (en el cielo), mientras que el rechazarle nos hace merecedores de condenación (en el infierno).

Juan 3:16 – 18 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
El que en él cree, no es condenado, pero el que no cree, ya ha sido condenado; porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”.

       Queda claro entonces, que la “Salvación”, el ser llamados “Hijos de Dios” y la “Vida Eterna” son derechos que se obtienen en el mismo instante de “Creer en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador”, no antes.

Finalmente, ¿Por qué creer en Cristo?
Todos los seres humanos nos encontramos en una situación desesperada y sólo Cristo nos puede rescatar. No podemos rescatarnos nosotros mismos, sino que debemos acudir a Jesucristo en busca de ayuda. Él es el único que puede salvarnos. Es como si un bombero te encontrara casi inconsciente en un edificio en llamas que está a punto de derrumbarse, te cubre, te carga en sus brazos y te dice: «No te muevas mientras te cargo. No te muevas. No trates de ayudarme. Yo te sacaré. Déjame hacerlo a mí. Confía en mí». Lo mismo hace Jesús por nosotros al rescatarnos de las llamas del infierno. (Extraído de www.evangelio.com)

Salvación.


La soberanía de Dios y el libre albedrío del hombre en la salvación

Es imposible para nosotros comprender totalmente la relación entre la soberanía de Dios y la libre voluntad del hombre. Solo Dios sabe realmente como funcionan juntos estos dos factores.
  • La Escritura es clara en cuanto a que Dios sabe quién será salvo (Romanos 8:29; 1 Pedro 1:2).
  • Efesios 1:4 nos dice que Dios “nos escogió en Él antes de la fundación del mundo...”
La Biblia describe repetidamente a los creyentes como los “escogidos” (Romanos 8:33; 11:5; Efesios 1:11; Colosenses 3:12; 1 Tesalonicenses 1:4; 1 Pedro 1:2; 2:9) y “elegidos” (Mateo 24:22, 31; Marcos 13:20, 27; Romanos 11:7; 1 Timoteo 5:21; 2 Timoteo 2:10; Tito 1:1; 1 Pedro 1:1).
El hecho de que los creyentes hayan sido predestinados (Romanos 8:29-30; Efesios 1:5, 11) y elegidos (Romanos 9:11; 11:28; 2 Pedro 1:10) para salvación, está claramente establecido.

La Biblia también dice que tenemos libertad de elección
  • Todo lo que tenemos que hacer es creer en Jesucristo y seremos salvos (Juan 3:16; Romanos 10:9-10).
  • Dios sabe quién será salvo,
  • Dios elige a quienes han de ser salvos, y nosotros debemos elegir a Cristo para ser salvados.
 ¿Cómo es que estos tres factores trabajan juntos?
  • Es imposible para una mente finita como la nuestra el poder comprenderlo (Romanos 11:33-36).
  • Nuestra responsabilidad es llevar el Evangelio a todo el mundo (Mateo 28:18-20; Hechos 1:8).
  • Debemos dejar la presciencia, elección y predestinación a Dios y simplemente ser obedientes en compartir el Evangelio.

Plan de Salvación



Comparto con ustedes este vídeo acerca del Plan de Dios para la Salvación del Hombre. Si ya eres cristiano es tu responsabilidad compártirlo también a otros. Si aun no eres cristiano esta es tu oportunidad para ser salvo. Que Dios les bendiga.